Momentos sellados al vacío y al borde de ser instagrameados que cuentan la indecisión de la adolescencia, los traumas familiares y la incapacidad de pensar un futuro en estas condiciones sociales, donde a todos nos enseñaron cómo sobrevivir en la teoría (siendo buenos y votando y yendo a la universidad a cursar carreras de mierda que terminan sirviendo para poco y a acostarse nena con nene y nene con nena) pero nunca nos dijeron que la práctica era otra cosa.
Así, los personajes de Taylor se pavonean en un universo cool por momentos y hablan y saben de música mientras no pueden sobrevivir a la relación de turno o decidir entre dos opciones del deseo (¿realmente tienen que hacerlo?); o vuelven a casa porque la universidad fracasó y porque los hermanos menores tienen problemas; o son el diablo quejándose de que “si en su época el sindicato de ángeles hubiera sido tan poderoso, tal vez no habría dejado el gremio”; o se sienten parte de un vacío que ya nadie puede explicar, porque el existencialismo es el pasado y porque sólo nos queda rogar que las teorías conspirativas no sean ciertas, que los malos no sean tan malos y que los errores del sistema sean sólo errores, y no acciones premeditadas por las grandes corporaciones para aumentar sus beneficios aún acosta de dejarnos sin sentidos y sin historias de amor.
Lo único que queda, al final, es la esperanza de creer en Justin -Taylor, nunca Bieber- y convencerse de que en algún lugar (¿aquí?) todo es mejor
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*Libro: Aquí todo es mejor
*Autor: Justin Taylor
*Editorial: Alpha Decay


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