jueves, 19 de septiembre de 2013

Sírvame otra copa

Podría decirse que Augusten Burroughs es un gran mentiroso si no fuera absolutamente obvio: es escritor. Es escritor y es uno de los más exitosos dentro del género memoir (memoir es un término francés que sería algo así como: hablo sobre mi vida pero exagero tanto en los detalles que termina siendo todo un invento al que conviene no querer chequear  -los inventos chequeados reciben el nombre de autobiografía-) y no tuvo una infancia fácil pero supo cómo aprovecharla.



Nació en 1965 en Pittsburgh. Tenía un padre alcohólico y profesor de literatura en la Universidad de Massachusets (John G. Robinson) y una madre que quería ser poeta (Margaret Robinson) y un hermano que termino publicando un libro titulado “Mírame a los ojos: mi experiencia con el síndrome de Asperger”*.

En 1978 los padres se divorcian y Augusten (en ese momento no se llamaba Augusten sino que llevaba aún su verdadero nombre: Christopher Robinson) que tenía sólo 12 años, es enviado a vivir con el psiquiatra de la madre por dos razones: el padre es alcohólico y no parecía la mejor idea dejar al niño con él, y la madre quiere ser poeta y al parecer eso le impide cuidar a su hijo.

A partir de este punto la historia de Burroughs toma caminos confusos y todo se reduce a dos versiones: 1, la que él publica en su primer y más exitoso libro titulado Recortes de mi vida  y editado en español por Anagrama (las críticas que recibió este libro fueron realmente buenas: Washington Post afirmó “es lo mejor que se ha escrito en el género”, y el libro apareció en la lista de best-sellers del New York Times una semana después de haberse publicado y permaneció allí por otros 2 años) y 2, la que cuenta la familia del psiquiatra quienes al enterarse de la publicación de lo que ellos consideraron su intimidad, le iniciaron un juicio a Augusten que finalmente se arreglaría por un monto desconocido.
En el libro se cuenta la historia de un niño de 13 años que vive con la familia del Dr. Finch y en el libro pueden leerse algunas de las costumbres poco-saludables-psicológica-y-físicamente-hablando de la familia:
  • -          las hijas del doctor Finch juegan con una máquina de electroshock que guardan debajo de la escalera.
  • -          la esposa del doctor come alimentos para perro
  • -          el más chico de los Finch hace caca por toda la casa y a nadie parece molestarle
  • -          el Dr. Finch examina todos los días su propia caca en busca de rastros psiquiátricos y  paranormales
  • -          y Augusten mantiene una relación con un paciente del Dr (el doctor acostumbra a llevar a sus pacientes a vivir en su propia casa) que es 25 años mayor que él (que Augusten)
La historia se publica y  todo sigue bien y el éxito llega para el escritor hasta que la revista Vanity Fair descubre que la familia Finch era en realidad la familia Turcotte y todos sus miembros salen a hacer declaraciones a la prensa sobre lo indignados y sorprendidos que están de que su intimidad sea expuesta de manera tan tendenciosa, falsa, y perjudicial para la familia. El juicio y el escándalo finalizan cuando en 2007 todos llegan a un acuerdo extrajudicial (1).

En El dique seco, en cambio, Augusten Burroughs ya no es un niño. Tiene 24 años, es un publicista exitoso y tiene mucho dinero, pero es alcohólico y van a echarlo de su trabajo si no entra a rehabilitación ahora mismo. Él accede porque unas vacaciones le vendrían bien (“Un centro de desintoxicación dirigido por maricas debe ser fabuloso. Además, habrá posibilidades de escuchar buena música y de practicar sexo”), porque detesta su trabajo de publicista (-¿Hasta qué punto odias la publicidad?-La aborresco-) y porque si no lo hace se queda en la calle.

La historia permite resumir su adicción en números: 1452 son las botellas que Augusten tiene en su departamento como recuerdo de todo el whisky que se tomó,  7 años tenía cuando empezó a tomar remedio para la tos a escondidas,  a los 12 fue su primera borrachera auténtica, 1 litro de Dewar’s es lo que toma cada noche seguido de cócteles, de 6 veces llevó a 1 vez por mes la frecuencia de la cocaína y de 10 a 15 la cantidad de pastillas de  Benadryl  porque es alérgico al alcohol y sólo con el antihestaminico puede meterse todo eso en el cuerpo (la dosis recomendada por los médicos es, como máximo, de dos pastillas).



Pero Burroughs no está solo. Tiene un amigo de toda la vida del que estuvo enamorado y que ahora tiene sida: Pighead; una compañera de trabajo insoportable que lo único que hace es leer libros de autoayuda y repetir frases de autoayuda; en la clínica conoce a un inglés que después de la rehabilitación se va a vivir con Augusten; se enamora de Foster, un adicto al alcohol y al crack que conoce en una reunión de Alcohólicos Anónimos.

Todo está contado en clave de sarcasmo (2), referencias pop (3) y un estilo gélido y superficial a la Patrick Bateman (4). En El Dique Seco Burroughs es tan auténtico y gracioso y eficaz (en una encuesta realizada por Entertainment Weekly sobre las personas más divertidas de los Estados Unidos ocupó la posición 15 de una lista de 25) sin llegar a los extremos de la incredulidad como con Recortes de mi vida.

Y aunque el final es un corte en la historia con felicidad y una cadenita con la imagen de una cabeza de cerdo de oro, la imagen que queda de Burroughs es la de un gran escritor sentado en un sillón negro, con un Armani perfectamente puesto, y una copa de Bloody Mary en la mano, mirándote a lo lejos y directamente a los ojos, levantando el brazo en gesto de brindis, al borde del sarcasmo, queriendo acostarse con vos.


* El Síndrome de Asperger se ubica dentro del espectro del autismo y de los trastornos generalizados del desarrollo y consiste, en pocas palabras, en la dificultad de mantener una comunicación y de interactuar socialmente. Sí, el nombre se debe a que el que lo estudió primero se llamaba  Hans Asperger, y lo agrego para que se entienda en qué contexto familiar creció Augusten.

(1). Luego de esto el escritor aprendió la lección y en la primera página de El Dique Seco advierte que “algunos episodios son recreaciaciones imaginarias que no intentan reflejar en absoluto hechos reales”.

(2) Cuando una enfermera lo recibe en la clínica de desintoxicación, le informa que va a darle un Librium para que se tranquilice, entonces, él piensa “Eh, espera un minuto… ¿un librium? ¿la pastilla conocida como “la ayuda de las mamás”? Seguro que si me hubiera internado en una clínica de desintoxicación normal, para heterosexuales, no me hubieran dado una “ayuda de las mamás” para bajarme la presión arterial”

(3) Sobre la alimentación en clínica dice: “En aquel lugar me sería fácil hacer de Karen Carperter”. Karen Carpenter es una de los The Carpenters y fue una famosa víctima de la anorexia. Sobre la clínica: “este es el típico lugar que Liz Taylor no pisaría ni muerta”

(4) “Llevo un traje negro de Armani y unos mocasines de Gucci color tinto” y, como un ejemplo más, sobre su compañera de trabajo dice que “le gustan los bolsos Hermes y los zapatos Manolo Blank”.

***

*Obra: En el Dique Seco.

*Autor: Augusten Burroughs


*Editorial: Anagrama

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