Cuando
John Irving empezó a escribir Personas como Yo, su hijo tenía 10 diez años, 9
años después (el tiempo que John Irving se toma más o menos para escribir sus
novelas) cuando estaba terminada, su hijo le dijo que era gay. Para John Irving
y para su novela recién terminada fue
una suerte, dice, “si no le interesa a
nadie, al menos tendré un lector”.
Personas
como Yo es el relato de (casi) toda la
vida de Billy –William Francis Dean Abbot-, un outsider que nace en un pueblo y
vive acomplejado por sus encaprichamientos poco convenientes: se enamora del
chico más popular-irónico-inteligente del colegio al que asiste y está
enamorado de él (casi) toda la vida, se enamora de la srta. Frost (una
bibliotecaria de la que nadie habla bien públicamente y que no es lo que parece),
se enamora de su padrastro, Richard Abbot.
Siguiendo
la idea literaria de Dickens (su máximo ídolo) el lado Irving de la literatura
implica necesariamente que la observación social es fundamental como parte del
trabajo del escritor, quien tiene la obligación de observar y narrar la verdad,
en este caso: la historia de todos los movimientos para la liberación sexual:
“Quería cubrir en esta novela
toda la trayectoria de los movimientos para la liberación sexual bajo el prisma
de la plaga del sida y hasta la situación postplaga. Desde la edad oscura de
los años 50, los inicios de la liberación en los 60, los alegres 70, hasta que
se estrellan con la epidemia en los 80 y 90, para resurgir en el nuevo siglo
con los movimientos organizados en los campus universitarios y ahora con el
debate sobre el matrimonio homosexual”.
Lo
dicho anteriormente es, a grandes rasgos, el recorrido histórico de la novela. Entre
todos esos años Billy se narra a sí mismo como adolescente (todo el primer
período en que asiste a la academia Favorite River), como hombre (años vividos
en distintos lugares y asistiendo a la plaga y a los sobrevivientes -tanto amigos del pasado como amigos y
amores recientes- ), como anciano (viviendo de nuevo en su
pueblo natal y ejerciendo de profesor guardián de una transgénero -la escuela, como casi todas, se ha vuelto mixta-).
Favorite
River es el mejor escenario para Billy, la academia es exclusivamente masculina
y ahí conoce a su principal ángel aterrador: Kittredge, un adolescente más
grande que él de quien se enamora; un adolescente con el cuerpo duro y marcado
y que, como capitán del equipo de lucha, se pasea en mayas ajustadas;un
adolescente capaz de actuar en una obra de Shakespiare, de recitar sus diálogos
a la perfección, de usar todo su ingenio en contra de Billy para torturarlo,
acorralarlo, enamorarlo.
Hay
una escena que explicita la tensión sexual que existe entre ambos: Bill está
ayudando a Kittredge con el alemán y Kittredge lo encuentra y lo agarra desde
atrás sosteniéndolo apretado contra su cuerpo con una llave de un sólo brazo.
Repasan diálogos en alemán, Billy tiene la esperanza de que esa escena dure
para siempre pero no, <<Ein jeder Engel ist schrecklich>> le grita
a Kittredge cuando éste se está yendo.
_Rilke,
¿no?_ pregunta Kittredge refiriéndose al autor de la frase.
_Rilke,
sí. Es my famosa: <<Todo ángel es aterrador>>_
Todo
ángel es aterrador, le dice el adolescente enamorado a su amor imposible y
Kittredge, de pronto, parece saberlo todo, parece saber que cuando Bill dice
ángel aterrador se refiere a él, parece conocer su amor y sus secretos desde siempre. Se quedan quietos mirándose, a lo lejos, en
medio del salón de los chicos de último año de Favorite River:
_Seguro
que todos tus putos ángeles serán aterradores_ grita Kittredge.
Y lo
son.
Hay
muchos personajes que participan activamente en club de lucha de Favorite River
como también es cierto que Bill tiene problemas para pronunciar algunas
palabras, tal vez porque el mismo Irving estuvo en el programa de lucha de
Exeter (la ciudad donde nació), tal vez porque el mismo Irving sufre de
dislexia, tal vez porque Personas como yo es como la mayoría de las novelas de
John Irving: una mezcla de cripto-biografía, carga política, y risas espontáneas
y consagración inmediata del freak-outsider como héroe final e indiscutible.
Y a
pesar de la maestría de la novela hay cosas que parecen no encajar: en los
primeros 60’s es raro hacer coincidir la idea de un abuelo que en las obras de
teatro encarna personajes femeninos en un pequeño pueblo de los Estados Unidos,
es por lo menos particular el desenlace final en el que todos se vuelven gays o
transexuales, hay demasiadas referencias a Shakespiare y a todos sus personajes
de sexualidad dudosa o alternativa, es divertido que John Irving se tome casi
500 páginas en contar algo que estaba claro en las primeras 200: a Bill le
gustan los travestis.
***
*Obra:
Personas como yo
*Autor:
John Irving
*Editorial:Tusquets



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