sábado, 21 de septiembre de 2013

Tus putos ángeles aterradores

Cuando John Irving empezó a escribir Personas como Yo, su hijo tenía 10 diez años, 9 años después (el tiempo que John Irving se toma más o menos para escribir sus novelas) cuando estaba terminada, su hijo le dijo que era gay. Para John Irving  y para su novela recién terminada fue una suerte, dice, “si no le interesa a nadie, al menos tendré un lector”.




Personas como Yo  es el relato de (casi) toda la vida de Billy –William Francis Dean Abbot-, un outsider que nace en un pueblo y vive acomplejado por sus encaprichamientos poco convenientes: se enamora del chico más popular-irónico-inteligente del colegio al que asiste y está enamorado de él (casi) toda la vida, se enamora de la srta. Frost (una bibliotecaria de la que nadie habla bien públicamente y que no es lo que parece), se enamora de su padrastro, Richard Abbot.

Siguiendo la idea literaria de Dickens (su máximo ídolo) el lado Irving de la literatura implica necesariamente que la observación social es fundamental como parte del trabajo del escritor, quien tiene la obligación de observar y narrar la verdad, en este caso: la historia de todos los movimientos para la liberación sexual:

“Quería cubrir en esta novela toda la trayectoria de los movimientos para la liberación sexual bajo el prisma de la plaga del sida y hasta la situación postplaga. Desde la edad oscura de los años 50, los inicios de la liberación en los 60, los alegres 70, hasta que se estrellan con la epidemia en los 80 y 90, para resurgir en el nuevo siglo con los movimientos organizados en los campus universitarios y ahora con el debate sobre el matrimonio homosexual”.

Lo dicho anteriormente es, a grandes rasgos, el recorrido histórico de la novela. Entre todos esos años Billy se narra a sí mismo como adolescente (todo el primer período en que asiste a la academia Favorite River), como hombre (años vividos en distintos lugares y asistiendo a la plaga y a los sobrevivientes  -tanto amigos del pasado como amigos y amores recientes- ), como anciano (viviendo de nuevo en su pueblo natal y ejerciendo de profesor guardián de una transgénero -la escuela, como casi todas, se ha vuelto mixta-).

Favorite River es el mejor escenario para Billy, la academia es exclusivamente masculina y ahí conoce a su principal ángel aterrador: Kittredge, un adolescente más grande que él de quien se enamora; un adolescente con el cuerpo duro y marcado y que, como capitán del equipo de lucha, se pasea en mayas ajustadas;un adolescente capaz de actuar en una obra de Shakespiare, de recitar sus diálogos a la perfección, de usar todo su ingenio en contra de Billy para torturarlo, acorralarlo, enamorarlo.

Hay una escena que explicita la tensión sexual que existe entre ambos: Bill está ayudando a Kittredge con el alemán y Kittredge lo encuentra y lo agarra desde atrás sosteniéndolo apretado contra su cuerpo con una llave de un sólo brazo. Repasan diálogos en alemán, Billy tiene la esperanza de que esa escena dure para siempre pero no, <<Ein jeder Engel ist schrecklich>> le grita a Kittredge cuando éste se está yendo.

_Rilke, ¿no?_ pregunta Kittredge refiriéndose al autor de la frase.

_Rilke, sí. Es my famosa: <<Todo ángel es aterrador>>_

Todo ángel es aterrador, le dice el adolescente enamorado a su amor imposible y Kittredge, de pronto, parece saberlo todo, parece saber que cuando Bill dice ángel aterrador se refiere a él, parece conocer su amor y sus secretos desde siempre. Se quedan quietos mirándose, a lo lejos, en medio del salón de los chicos de último año de Favorite River:                       

_Seguro que todos tus putos ángeles serán aterradores_ grita Kittredge.

Y lo son.



Hay muchos personajes que participan activamente en club de lucha de Favorite River como también es cierto que Bill tiene problemas para pronunciar algunas palabras, tal vez porque el mismo Irving estuvo en el programa de lucha de Exeter (la ciudad donde nació), tal vez porque el mismo Irving sufre de dislexia, tal vez porque Personas como yo es como la mayoría de las novelas de John Irving: una mezcla de cripto-biografía, carga política, y risas espontáneas y consagración inmediata del freak-outsider como héroe final e indiscutible.

Y a pesar de la maestría de la novela hay cosas que parecen no encajar: en los primeros 60’s es raro hacer coincidir la idea de un abuelo que en las obras de teatro encarna personajes femeninos en un pequeño pueblo de los Estados Unidos, es por lo menos particular el desenlace final en el que todos se vuelven gays o transexuales, hay demasiadas referencias a Shakespiare y a todos sus personajes de sexualidad dudosa o alternativa, es divertido que John Irving se tome casi 500 páginas en contar algo que estaba claro en las primeras 200: a Bill le gustan los travestis.

***

*Obra: Personas como yo

*Autor: John Irving

*Editorial:Tusquets

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